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La velocidad del cambio en sectores como la electrónica es tan elevada que una partida de productos electrónicos puede llegar puntualmente al almacén y encontrarse con un mercado distinto del que había cuando se hizo el pedido. Y no es una situación extrema. Para darse basta con que se haya anunciado otro modelo, que la demanda cambie de un canal o que el cliente pida una combinación diferente de accesorios.

Las unidades siguen estando ahí, aunque con peor salida debido a un cambio del mercado.

Hay que aceptar que, durante la espera, se puede jugar una parte del margen. Por eso es conveniente saber qué unidades pueden venderse ya, qué cambios admite cada pedido y cuánto tardan las devoluciones en volver al circuito. Y cuanto más tarde esa información en llegar, menos margen tendremos para reaccionar.

Saber qué stock se puede vender hoy

En un catálogo de electrónica conviven modelos, colores, capacidades, versiones por país y accesorios que no siempre son intercambiables. Tener cien unidades de una referencia no resuelve la falta de otra. Y, de las cien que tenemos, tampoco significan que estén todas disponibles. Algunas pueden estar reservadas, pendientes de revisión o devueltas.

Esa diferencia debe verse en el inventario. Si el sistema suma todo como existencias sin separar estados, ventas puede confirmar pedidos que el almacén no está en condiciones de preparar.

Compras, por su parte, podría reponer una referencia de la que ya hay unidades aprovechables, pero todavía bloqueadas. Una revisión periódica por modelo, variante, estado y antigüedad permite detectar estos desajustes antes de tomar la siguiente decisión de compra.

Detectar las diferencias antes de ubicar la mercancía

En la recepción de mercancía tenemos la primera oportunidad de comprobar modelo, variante, cantidad y estado del embalaje. Una discrepancia registrada en ese momento se puede aclarar con el proveedor. Si se descubre cuando llega el pedido de un cliente, ya tenemos lío y retrasos que vamos a tener que explicar.

En los productos que lo requieran, conviene registrar el número de serie y asociarlo a los movimientos de entrada y salida. Así resulta más fácil localizar la unidad afectada por una incidencia o una garantía.

También hay que ajustar las instrucciones de manipulación al producto: un dispositivo terminado y un componente sensible a descargas electrostáticas no se tratan igual. Para este último, el embalaje y los procedimientos de protección ESD deben estar definidos antes de manipularlo. Las referencias con requisitos especiales de almacenamiento o transporte se revisan caso por caso.

Preparar cada variante cuando ya se conoce el pedido

Hay productos que admiten parte de su configuración comercial cerca de la expedición. Puede tratarse de añadir un accesorio, formar un pack o incorporar documentación y etiquetas para un canal concreto.

Mantener esas unidades sin asignar a una variante final durante más tiempo da margen para responder a la demanda que realmente llega.

Tiene que ser una operación permitida para ese producto y estar bien definida. El almacén necesita instrucciones por referencia, componentes compatibles, una forma de registrar lo que se ha añadido y una comprobación antes de cerrar el pedido. De lo contrario, el ahorro en stock se va en incidencias: un cargador equivocado o una versión destinada a otro mercado acaban volviendo.

Que las devoluciones no se queden en tierra de nadie

Un equipo devuelto puede estar intacto, llegar sin un accesorio o necesitar una revisión técnica. Al recibirlo, interesa identificar la unidad, registrar el motivo y separarla del stock vendible hasta que tenga un destino claro.

La caja puede descargarse en minutos y quedarse bloqueada durante días. Conviene medir cuánto se tarda en decidir qué hacer con ella.

El flujo debe indicar qué comprobaciones hace el operador logístico y cuáles corresponden al fabricante o al cliente. Después, cada unidad tendrá un estado: vuelve a la venta, pasa a otro canal, espera una revisión autorizada o se retira.

Mantener ese historial evita que una devolución reaparezca como disponible cuando aún no lo está.

Tres datos que merece la pena mirar cada semana

Stock por modelo y estado. Cuántas unidades están disponibles, reservadas o bloqueadas, sin mezclar variantes.

Antigüedad de las referencias. Qué modelos llevan más tiempo sin moverse y si se acerca un cambio de versión o de campaña.

Tiempo de resolución de devoluciones. Cuántos días pasan desde la recepción hasta que cada unidad recibe un destino.

Un informe semanal con estos datos permite a compras revisar nuevas entradas, a ventas dar salida a modelos que se están quedando atrás y al almacén señalar unidades bloqueadas.

En Dársena21 podemos ayudarte con tu operativa de productos electrónicos, estudiar contigo dónde se atasca el stock y qué proceso conviene ajustar. ¿Hablamos?

Preguntas frecuentes sobre logística de productos electrónicos

¿Qué conviene registrar de cada producto electrónico al recibirlo?

Como mínimo, la referencia y variante correctas, la cantidad, el estado del embalaje y cualquier discrepancia. Cuando el producto lo requiera, también el número de serie y las condiciones especiales de manipulación.

¿Sirve preparar packs o añadir accesorios al final para cualquier producto?

No siempre. Depende de las instrucciones del fabricante, la compatibilidad de las piezas y las condiciones de venta de cada mercado. Hay que definir las combinaciones permitidas y comprobarlas antes de expedir.

¿Cuándo vuelve una devolución al stock disponible?

Cuando se ha identificado, revisado según el procedimiento acordado y aprobado su destino. Recibir físicamente el equipo no significa que ya pueda venderse de nuevo.