El cambio de paradigma del sector logístico ha venido incrementado por una situación externa desconocida hasta la irrupción del COVID que hizo aumentar de manera exponencial el suelo dedicado a actividad logística, acelerando la especialización de los procesos logísticos y aumentando la demanda de servicios BPO en el sector.

Auge de los espacios logísticos

El negocio de la logística ha cambiado en los últimos años. El aumento del e-commerce, que ya empezaba a despuntar, se ha visto reforzado desde la pandemia. En consecuencia, el sector logístico también ha tenido que crecer para dar soporte a una demanda de servicios cada vez mayor. En Madrid, la contratación de espacios logísticos se incrementó hasta quintuplicarse en el tercer trimestre de 2020. Si observamos por zonas, el Corredor del Henares registró el 82% de la superficie contratada. A este corredor lo llaman “la milla de oro” por su inmejorable situación, en uno de los principales ejes logísticos del país, entre Madrid y Barcelona y junto al aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas. Si bien esta zona es el epicentro, todo el eje Madrid-Zaragoza-Barcelona cobra una importancia capital para el desarrollo logístico nacional, incrementando su importancia según nos acercamos a los principales focos de población. De esta manera, provincias como Guadalajara vieron desarrollar un fuerte repunte económico gracias al sector logístico que disparó la demanda de empleo en este sector.

Evolución tecnológica y de procesos

Acompañando al aumento del suelo logístico dedicado encontramos una revolución, de crecimiento exponencial, en los procesos logísticos. Muchas empresas ya no compran un espacio donde guardar su mercancía, o adquieren una flota de vehículos para transportarla. Es más sencillo, económico y operativo externalizar esta clase de servicios, lo que, para las empresas dedicadas a la logística, conlleva una redefinición de los procesos operacionales. No solo se trata de guardar productos de un cliente en un espacio, sino que el almacén lo comparten multitud de clientes, con multitud de productos que, además, necesitan de un movimiento continuo para darles salida y permitir la entrada de nuevos ítems. La importancia no reside en el producto, si no en el proceso.

Gracias a la externalización de la logística podemos enfocarnos en tereas que hagan crecer y desarrollar la actividad empresarial principal

La cadena de suministro se ha especializado y el control de los inventarios ha cobrado importancia para localizar fallos en la cadena como la falta de materiales, fallos en el transporte etc. y minimizarlos. El control de la logística interna en la parte del almacenaje y el empaquetado de productos también se ha visto desarrollada ampliamente. El primero para dar salida a todos los ítems de manera ágil, y el segundo para dar una cobertura correcta a la llegada de los productos y mejora de los controles de calidad.

Externalizar logística

Por parte del cliente, ahora es posible llevar un control riguroso de las mercancías procesadas a través de un smartphone en tiempo real. La precisión de los datos y la geolocalización de la mercancía permite controlar el movimiento que ha sufrido el almacén a lo largo de una jornada de trabajo.

Gracias a la tecnología se puede dedicar más tiempo al verdadero crecimiento y desarrollo de tu actividad, incluso en otras áreas.

Se puede invertir mayor capital en otras áreas más interesantes para el negocio, como la ampliación de la estructura actual de la empresa, sin tener que incurrir en capital inmovilizado, sin tener que contratar personal para dimensionar los recursos que surgen en determinados momentos del año.

Colaboradores expertos pueden llevar el peso de las operaciones logísticas con personal técnico verificando que el trabajo se desarrolla bajo los parámetros acordados, con indicadores KPI que midan el índice de desempeño.

En Dársena21 entendemos el outsourcing o externalización como una asociación a largo plazo con clientes. En esta relación debemos ayudar a superar objetivos de desarrollo y estrategia de negocio integrando las demandas de suministro, mejorando costes y reduciendo impactos negativos. La clave del éxito en este tipo de acuerdos se encuentra en la flexibilidad de adaptación a las exigencias de cada negocio para cubrir necesidades aportando sistemas de información fiables que cuiden desde la calidad del producto hasta las operaciones de venta y post venta, apostando por una alianza que destaque en la mayor parte de la cadena de suministro.